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Los liceos «emblemáticos» y la lucha por una educación de calidad

CHILE - El liceo de Aplicación al Descubierto

Ariel Zúñiga

Lunes 1ro de septiembre de 2008, por Ariel Zúñiga

"Aquí pasamos riendo la vida, nuestros estudios amenos son,

la augusta ciencia guarda escondida siempre una parte de entretención"

Himno del Liceo de Aplicación.

Mejor que planificada resultó la manifestación de los alumnos del liceo de aplicación ubicado en el centro de Santiago. Su reivindicación puntual eran los consabidos problemas de infraestructura soportados estoicamente por todos quienes hemos estudiado allí. La vida y su humor negro permitió que la loza, que oficia de pasillo de entrada a la rectoría, colapsara ante el peso de los manifestantes y que la elocuencia de los hechos desplazara cualquier otro argumento.

Hace pocos días protestas similares en el instituto nacional derivaron en un programa de reparación sin precedentes. Es bueno que un liceo fiscal sea bien tratado por la autoridad pero es muy malo que de paso se postergue, una vez más, y se silencie la situación de todos los otros.

Quien haya estudiado en el centro de Santiago sabe que existen liceos de primera y segunda. Los de primera son el instituto, el liceo uno de niñas y el internado nacional Barros Arana; todos los demás son de «segunda». Cuando milagrosamente aparecen recursos ellos llegan a los de primera premiándolos por sus resultados pero esos se obtienen gracias al dinero invertido. En un círculo vicioso en que se le quita la comida a los más pobres para alimentar a los menos pobres.

Tengo entendido que los últimos arreglos cosméticos realizados en el aplicación datan de su centenario (1991), los recuerdo pues estudiaba allí y todos debimos soportar las privaciones ocasionadas por las faenas. Pero no fue más que oleo y yeso, con el tiempo da para pensar que la centenaria estructura se sostiene gracias a las capas de pintura color puré de papas y el cariño de la comunidad educativa.

Hace a penas 17 años el aplicación se encontraba en el marginal y decadente santiago poniente, hoy en el corazón del barrio universitario y bohemio requerido por los especuladores inmobiliarios. Sin ruborizarse el SEREMI propuso que se «trasladara el liceo a otra ubicación» como si quedara otra razón para enorgullecerse del centenario establecimiento que su estratégico emplazamiento.

El Aplicación ha sido el bastión de la lucha secundaria y en dictadura dio lecciones, tal cual lo hizo hasta a penas dos años atrás, de organización política y lucha callejera. El edificio es monumento nacional y pese a su deteriorada estampa ha servido de fortaleza para mil movilizaciones resistiendo como ninguna otra los intentos de desalojo.

Trasladar el liceo, demolerlo, o cualquier otra idea peregrina y tecnócrata es aniquilar de una vez por todas la voz lúcida de los inconformistas, de los que luchan hasta el final, de los pobres que se unen para inflar el pecho y vociferar su dignidad frente a todos los patrones que intentan aplastarlos.

En sus muros está la historia, y en sus pasillos hay más luchas que todas las que puedan coleccionar las oligarcas universidades o los niños bien peinados del instituto nacional. Mis antecesores votaron a Federici, tenían en vilo a Pinochet, nosotros le pintamos las canas a Lagos cuando era ministro de educación y los actuales aplicacionistas inflamaron la pira de la revolución pingüina cuando todos volvían a sus casas.

Defender al aplicación es preservar la ínfima dignidad que nos va quedando después de 35 años de uniformes militares y trajes italianos de nuestros “progresistas” opresores de turno.

Digamos NO esta vez, pero gritando, y todos juntos. No dejemos una vez más solos a los canarios poniéndole el pecho a las balas. No es un problema de una loza ni de un túnel, ni de los ratones, de la cocina insalubre, los chinches, los amagos de incendio, los baños en condiciones peores a las de los recintos carcelarios; la cuestión fundamental es la cantidad de años que nos vienen tratando de imbéciles, condenando a los lúcidos adolescentes de hoy al fracaso y la frustración con la cual nos vienen castigando hace mucho tiempo.

La crisis provocada por el colapso de una loza se está ocupando por el gobierno para hacer lo que Naomi Klein ha denominado “Capitalismo de Shock" [1]: Se disgregan los alumnos del Aplicación, se rompe su histórica unidad docentes-estudiantes-apoderados, se los traslada a un lugar en donde sean inofensivos y si fuera poco venden el liceo al primero que les lleve un maletín con dólares a sus oficinas.

Esta crisis también es nuestra oportunidad para organizarnos y luchar, desde lo local que es el liceo a lo nacional hay un paso pero si rompemos la unidad nuestro querido liceo pasará a la historia desde el minuto que dejemos que por primera vez se lo desaloje con la excusa de repararlo.

No aceptemos migajas ni mesas de diálogo. Aunque no sea la fecha correcta, no esperemos a los representantes del «pueblo» puesto que a ellos no les importemos un bledo. No dejemos que se levante la loza en hormigón reforzado y que con ello intenten cegar la miseria de la educación pública que ha quedado al descubierto.

Compañeros Aplicacionistas, los de hoy y siempre:

L de A

responsabilite

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