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Opinión

CHILE - El cumpleaños 91 de Pinochet

Andrés Bianque

Jueves 7 de diciembre de 2006, puesto en línea por Andrés Bianque

28 noviembre del 2006.

La metástasis está esparcida, callada duerme expectante, callada vigila.
Y el día de ayer, el tumor maligno más conocido, su divina excelencia, estuvo de cumpleaños. Y no se arrepintió de nada. A lo hecho, pecho.
Y la verdad es que es más listo no arrepentirse de nada. Así, nuestro Dictadorsaurio se evita, sentimientos nuevos y molestos. Arrepentimiento, perdón, explicaciones, misericordia.

Porque a esta altura, le queda alguna duda a alguien sensato que
¿El plan Pinochet no se ha realizado a la perfección?

El asunto fue de una sencillez impecable.

Un conglomerado político en ciernes le reclama por el latigazo brutal que azota sobre las espaldas chilenas, más aún, el hachazo de plomo sobre los que reclaman.

Cuando todo eso se podría hacer de una manera más “sutil y elegante” le dicen, y le prometen la renovación e innovación del esclavismo imperante en Chile.

Pinochet es claro, (como vocero de los que están en las sombras)
Me voy. Pero, (siempre hay un pero). Si se vuelven locos, colectivizan las instituciones y peor aún, a la gente, ya saben. Me saco la corbata, me pongo el sable a la cintura, me monto en el macho y dejo la mansa cagada. Tampoco se les ocurra pasarse de listos si yo no estoy, hay cientos de hombres en el ejército que me idolatran (Todo esto con el tono de voz tan característico que Pinochet tenía).

Entonces, esa amalgama fresca de políticos venidos de distintas fundiciones, se organiza y acepta el trato o quizás fueron ellos los que propusieron un trato. (Que ante los hechos cotidianos, da lo mismo.)
Los puntos más conocidos y famosos del trato fueron:

Él se va de la Presidencia, previo preludio amoroso-electoral llamado Plebiscito.

Se le reconocen todos sus “méritos” Senador, ex-presidente, Gran toqui etcétera.

Se le ayuda en caso de cualquier necesidad y por sobre todas las cosas, se le declara el dios Ra de Chile, o sea Intocable. (Todo esto pa´ callado, de eso se trata el plan).

Dicho y hecho, el hombre se va a su mansión a las orillas de un Cerro en Santiago, y cada mañana, aparte de tomar el sol y escuchar a los pajaritos, vigila atento desde su balcón como andan las cosas en el país.
Antes de retirarse, el conglomerado le insinúa que tendrán que hacer un par de tramoyas con respecto a eso de… (Y ahí les tiembla la voz y fingen una mirada distraída) bueno, con respecto de eso de…
De los derechos humanos y uno que otro abuso. (Perdón, dicen a coro, mal uso rectifican)

Pinochet responde desde el Olimpo:

“Por mi, digan y hagan lo que quieran, mientras no me toquen, cacareen todo lo que quieran.”

Lo que no sabía este Dictadorsaurio es que desde ese preciso momento, todos los que firmaron, cantaron y sellaron el pacto, deseaban más que nada en este mundo que el viejo se muriera de una puta vez, lo más pronto posible.

Pero no, no se murió a los tres años después, como avizoraban los más intuitivos.

Tampoco se murió a los cinco años, menos a los diez. Y pasamos los quince años y este…

O sea, el Comandante en jefe parece sacado de un personaje de Unamuno. El trato era que se moría luego y borrón y cuenta nueva, aquí no ha pasado nada o por último, lo que pasó, pasó y para que seguir llorando sobre la sangre derramada.

Volviendo a los del conglomerado hay que ser enfáticos, cumplieron su promesa al pie de la letra. Jamás una doncella o doncello en este caso, había tenido tantos héroes anónimos.

En el momento más álgido y problemático para el viejo, le bastó una llamada por teléfono y no cabían más personas en los aviones para ir a rescatarlo.

Un boeing 777 lleno de representantes del Gobierno, creo que hasta iba gente de pie camino a Inglaterra en su rescate.

Uno de los emblemas más altos de la Democracia Cristiana sintió un nudo en la garganta al saber de su situación. Y fue así como Eduardo Frei envió a su mejor hombre (Un socialista) a reclamar la Independencia política y judicial, soberanía, territorialidad, nacionalidad, idiosincrasia, en la casa se lavan los uniformes sucios y un festival de etcéteras más como argumento para “procesar” algún desliz cometido por el ex-presidente en territorio nacional.

Como si esto fuera poco, le cayó un saco de demandas al viejo.
Habría que haberle hecho un poder judicial para el solito con tanta causa acumulada.

Y algunos folios, expedientes más parecían guía de teléfonos que una causa ordinaria. Pero, que importaba eso, todo el mundo sabía que no pasaría más allá de una escenografía periodística por parte del Gobierno y nada más.

Además, la gran mayoría de los ilustrísimos jueces fueron atornillados por él mismo, entonces las resoluciones quedaron, quedarían, para la tabla anecdótica de las estadísticas solamente.

Y así fue, así es y así será.

La muerte mientras tanto, buscando un sustituto. Porque en la empresa de la muerte no hay subcontratación, ni rompehuelgas, ni personal a contrata.

Entonces, la muerte esgrime eso de Hierba mala nunca muere y se muestra muy ocupada con otros clientes, además de estar tremendamente estresada.

Y ahí está el Comandante, celebrando sus 91 años, haciendo declaraciones como si tuviera 19.

“Cerca del final de mis días, quiero manifestar que no guardo rencor a nadie, que amo mi patria, y que asumo toda la responsabilidad política de todo lo obrado”.

Y realmente “obró” bastante a Chile.

A sabiendas que en cualquier momento expira su fecha de vencimiento y aparte de estar convencidísimo, una vez más, que es intocable, se da el lujo de jactarse de sus fechorías.

Que vergüenza, que derrota, que fiasco. Y repito una consigna escrita muchas veces en los muros de Chile.

“Malditos los Chilenos, sí Pinochet se muere de viejo”.

Y así no más será, esté será su último cumpleaños tal vez.

Muchos se quedarán con las ganas de encender una vela sobre su torta.
Una vela de amóngelatina eso sí.

Eso de que el bien siempre triunfa sobre el mal no recuerdo en que película de ciencia ficción lo oí.

Una sala de torturas con el afiche de Augusto sobre las paredes.

Sus ojos azules como los de Lucifer, observarán tranquilos el accionar de la nueva camada.

El torturador hará un brindis con la sangre de los muertos a la salud del icono militar. Los helicópteros tendrán un augustito chico colgando en el parabrisas, el cual se moverá gracioso animando en la dura jornada de arrojar cuerpos a las fauces del mar a esos valientes soldados.

Por último, hay que tomarlo con mejor ánimo, ser más positivos. Cuando muera se sumará otra fiesta al calendario para dicha, jarana y gozo de los Chilenos.

Todas las carnicerías, cerrarán por día de duelo.

Será la gran noticia el día de su muerte, dos días ocupara los noticiarios.
Unos llorarán de impotencia. ¿Cómo no fuimos capaces de matarlo, estuvimos tan cerca, por último haberlo encarcelado por tanto crimen cometido?

Otros llorarán de tristeza, pero se consolarán, La bala que sembró Pinochet tarde o temprano se percutará sobre los corazones del Pueblo.
Otros, ustedes saben quienes, dirán: Chucha por fin. Un problema menos.

Pinochet, hematoma de la historia. Hermano de la hiel.

Parásito parricida del pueblo.

Esas dos últimas líneas eran el final, pero mientras prendía un cigarrillo me asaltó una pregunta.

¿Pinochet será cremado y arrojado al mar?

Con lo contaminado que está el mar, habrá que pedirle a los del Green-peace que le pasen un colador gigante a las costas chilenas.

¿Pinochet será enterrado en algún cementerio cercano a Chile?

Porque van a tener que hacer cola para tocar una palada para cuando lo vayan a exhumar y querer desenterrar algunos interesados.
Y es que hay un montón de Gilipollas que son o­nda satánica y de seguro pensarán con que frotando un huesito del Dictadorsaurio tendrán llamada directa y pago revertido al infierno.

En una de esas, la Concertación de Partidos le pone un par de policías de escolta perpetua.

Y me da pena imaginarme a esos dos pobres diablos haciendo guardia de noche en la tumba de Pinochet cagados de miedo.

Yo propongo que se le embalsame y se le haga un lugarcito en la casa del horror.

Que se extraigan un par de células, se haga un clon, esperemos a que crezca y ahí lo juzguemos por los delitos de lesa humanidad perpetrados y que en el Chile actual son una bicoca. Entonces, quizás, a lo mejor, tenemos un Gobierno de gente decente.

Sin embargo, y muy serio lo escribo, una de las cosas que más me aterra cuando veo su muerte cercana, es pensar que si existe algo más allá de la muerte y me imagino cientos de hombres, niños y mujeres asesinados que caminan a paso lento al encuentro de Pinochet.

Que horrible bienvenida les darán los muertos a sus asesinos.
Y de seguro, no sólo a sus asesinos, también a sus encubridores.

Andrés Bianque.

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