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Opinión

MÉXICO - Educación: más que una reforma, una revolución

Ariadna Rivera

Martes 17 de octubre de 2017, puesto en línea por colaborador@s extern@s

México está atrasado en materia educativa. Eso no es ninguna novedad. En los últimos años, los datos demuestran que no han habido grandes progresos, a pesar de que el gasto público en educación, es de 5,3%, siendo éste uno de los más altos de la región.

La educación en México tiene un atraso de hasta 30 años respecto a otros países, así lo determinó el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE). Además, en el país, uno de cada dos niños se encuentra en una situación de rezago educativo según los datos aportados por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, en su panorama educativo México 2016.

SI bien las cifras vienen siendo desfavorables desde hace tiempo, el año pasado los resultados del informe PISA, la prueba internacional sobre educación más reconocida a nivel mundial, pusieron en evidencia una realidad alarmante. Las conclusiones fueron determinantes: los alumnos mexicanos no aprobaron ni un sólo examen de las diferentes categorías evaluadas.

A través de las evaluaciones PISA, se determinó que los estudiantes mexicanos presentan problemas en todas las áreas. El 55% de los alumnos en México no alcanza el nivel básico de habilidades matemáticas, mientras que el 41% no llega al nivel de comprensión de lectura. Además, el estudio arrojó que el 56% de los mexicanos se encuentra entre los niveles 0 y 1, por lo que no presentan las habilidades mínimas para enfrentar un mundo globalizado.

Tal como lo expresó el secretario de Educación, Aurelio Nuño, «los resultados de PISA confirman la necesidad y la urgencia de avanzar en la implementación de la reforma educativa». De este modo, Nuño intentó promocionar la polémica reforma, que intenta instalar el gobierno de Enrique Peña Nieto desde hace ya cinco años, como si ésta fuera la solución al gran déficit educativo que presenta el país.

«Quien rechace reforma educativa está en contra de México», sentenció Peña Nieto y tiene razón. Nadie que conozca los datos correspondientes al sistema educativo, puede ir en contra de una reforma. Pero en verdad, lo que el país necesita no es tanto una reforma, sino más bien una revolución.

La situación en el país es grave y así lo confirman los numerosos estudios llevados a cabo y los datos que provienen de ellos. México necesita un cambio radical en su sistema y para eso debe valerse de todas las herramientas disponibles. Las nuevas tecnologías cumplen un rol fundamental y su utilidad no debe ser desestimada. La reforma educacional debe estar impulsada por el desarrollo de la innovación. Porque éstas son las herramientas que pueden lograr un cambio real.

Los datos son claros y dan cuenta de una situación preocupante. El presupuesto destinado a la educación, no coincide con los resultados académicos. “México es desde hace varios años el país que más gasta de su presupuesto público en educación. La inversión en educación representa 20.6% del total”, reflexionó Pedro Lenin García de León, estadista de la División de Indicadores de la Educación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Es impensado, que un país que cuenta con un estado como el de Jalisco, que es reconocido mundialmente por ser el ‘Silicon Valley de América Latina’, no invierta lo suficiente en educación, tecnología e innovación. Es por eso que el pleno del Consejo Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) exige que se incremente el presupuesto federal asignado a la educación, investigación e innovación, hasta alcanzar el 1% del producto interno bruto del país. “Una población sin los conocimientos y competencias requeridas para enfrentar los desafíos de hoy sólo aumentará la desigualdad social y la brecha con los países más desarrollados”, aseguró el UNAM.

Sin embargo, si bien el presupuesto es una parte fundamental a la hora de promover una reforma, éste no es el único elemento que debe considerarse. Para que la inversión contribuya a la obtención de mejores resultados, se debe pensar en una política integral. El error hasta ahora, ha sido justamente, no pensar de una forma integrada. La educación no puede separarse de la innovación, ni de la tecnología.

El sistema educativo está atrasado y para estar al día ya no deben pensarse en los cambios que tendrían que haberse hecho hace años, sino en los que deben hacerse hoy en día. Nadie que quiera un país mejor, puede oponerse a los cambios.

Si el gobierno mexicano realmente quiere revertir la situación, debe entender que una reforma educativa debe estar acompañada por una revolución tecnológica y por el desarrollo de la innovación. De no ser así, el país seguirá atrasándose y no logrará estar a la altura de las tendencias mundiales.

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