En respuesta a:
21 de enero de 2008, puesto en línea por Ariel Zúñiga
Sea por pudor o por hipocresía, los juristas en la encrucijada prefieren ligar al Derecho con la moral en vez que con el poder [1]. Esta elección se defiende con entusiasmo y siempre se llega a un punto en que se cierra la discusión con una falacia de autoridad [2]. El mismo Platón en La República, no logra destruir los argumentos de Trasímaco [3] e intenta evidenciar la técnica que utiliza éste para defenderse, luego de discutir acerca de la discusión el protagonista de la obra, Sócrates, (...)