CHILE - Entrevista con Marcos Roitman Rosenmann, Sociologo Chileno Radicado en Madrid (por Mario Casasús, La Jornada Morelos)
19 de agosto de 2006, 17:35, puesto en línea por andrés sepúlveda
Tengo 30 años, milité hasta los 28 en la Juventud Socialista y ahora busco con tranquilidad mi espacio en el Partido. Cuándo leo relatos, experiencias o biografías como la de Roitman no puedo dejar de sentir emoción y a la vez ansiedad o desconsuelo por lo perdido.
Como la mayoría de nuestros compañeros que residen en Europa, a pesar de sus luces, capacidades y plumas brillantes, su mirada es tan nostálgica, tan sapiensal pero aegna a la cotidaneidad que construimos aquí en Chile. No es que los critique pero en ocasiones suenan tan cándidos, tan moralmente impolutos (situación que ellos mismos rechazan) que muchos de nosotros los apreciamos con una suerte de cariño y conmiseración.
Atención, no tengo ánimo peyorativo... tampoco de reivindicar algo, sólo deseo advertir un hecho, tan latinoamericiano, tan criollo. En Europa los partidos en la conversación coloquial, privada, siempre comentan que sus pares latinos diseñamos enormes modelos, salvificos, redentores, casados en elocuentes marcos teoricos pero cuándo llega el momento de -simplemente- trabajar, de cumplir metas trazadas, de la capacitación permanenente, de armar equipos amplios, de resolver conflictos sin caer en la exclusión... "mostramos la hilacha".
Tengo 30 años, milité hasta los 28 en la Juventud Socialista y ahora busco con tranquilidad mi espacio en el Partido. Cuándo leo relatos, experiencias o biografías como la de Roitman no puedo dejar de sentir emoción y a la vez ansiedad o desconsuelo por lo perdido.
Como la mayoría de nuestros compañeros que residen en Europa, a pesar de sus luces, capacidades y plumas brillantes, su mirada es tan nostálgica, tan sapiensal pero aegna a la cotidaneidad que construimos aquí en Chile. No es que los critique pero en ocasiones suenan tan cándidos, tan moralmente impolutos (situación que ellos mismos rechazan) que muchos de nosotros los apreciamos con una suerte de cariño y conmiseración.
Atención, no tengo ánimo peyorativo... tampoco de reivindicar algo, sólo deseo advertir un hecho, tan latinoamericiano, tan criollo. En Europa los partidos en la conversación coloquial, privada, siempre comentan que sus pares latinos diseñamos enormes modelos, salvificos, redentores, casados en elocuentes marcos teoricos pero cuándo llega el momento de -simplemente- trabajar, de cumplir metas trazadas, de la capacitación permanenente, de armar equipos amplios, de resolver conflictos sin caer en la exclusión... "mostramos la hilacha".
Sin más, un saludos fraterno desde Ñuñoa, Chile,
Andrés Sepúlveda Cohen.