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AMERICA LATINA - Las Vidas Perdidas y las Almas Empobrecidas: El Fracaso de la Iglesia en América Latina (Michael Hogan, AlterInfos)

Lunes 30 de enero de 2006, puesto en línea por Jorge A. Agraz, Michael Hogan

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Cuando el cardenal católico y conservador José Ratzinger fue electo Papa Benedicto XVI, muchos observadores vieron esto como el principio de un periodo reaccionario para la Iglesia Católica junto con una clara oposición al clero femenino, a la unión de homosexuales, la clonación, la libertad de elección, los movimientos ecuménicos, el uso de métodos anticonceptivos para la prevención del SIDA, la teología de la liberación, la organización de la comunidad de católicos laicos y el activismo social. Sin embargo, para aquellos que han seguido las políticas de la Iglesia en América Latina, su elección se ha percibido sin sorpresa y como la continuación de una postura de la Iglesia que comenzó a partir de los años ochentas.

El Cardenal Ratzinger, también conocido como “el ejecutor” del Vaticano para el Papa Juan Pablo II, ordenó el “silenciamiento” en 1984 de los teólogos de la liberación, prohibiéndoles la publicación de su trabajo y la remoción de obispos que apoyaban sus posturas, así como también declaró la oposición romana al activismo social y a las organizaciones de auto-asistencia; las cuales habían sido consideradas desde hace mucho tiempo por los sacerdotes en las regiones empobrecidas como un papel primordial en su misión Cristiana.
Para entender lo que esto ha significado para las poblaciones indigentes y marginadas en América Latina y lo que la elección de este cardenal a su papado seguramente va a representar en los siguientes años, es conveniente estudiar la historia reciente, en especial la de América Central.

EL SALVADOR

El Arzobispo Oscar Romero era un prelado tradicional cuando fue asignado a su puesto en El Salvador en los años setentas. Lo que lo hizo excepcional conforme pasó el tiempo fue que les prestó atención a los indigentes y marginados de su congregación. Escuchó cuando ellos le contaban historias de miembros familiares que habían sido secuestrados por los “escuadrones de la muerte” del gobierno, cuando intentaron organizar a trabajadores agrícolas, o cuando hablaban en contra de las políticas represivas del gobierno. Observó las fotos de los cuerpos torturados de civiles que se habían opuesto al régimen represivo y escribió a las autoridades solicitando ayuda para ponerle fin al miedo y a la opresión en la que sus parroquianos vivían. Cuando el gobierno se mostró indiferente, él empezó a reflexionar en la necesidad de estas personas para organizarse y obtener compensaciones para cambiar su situación. Se percató que la tradición conservadora de la Iglesia en América Latina -aliada a la plutocracia, proveyendo a los ricos y auxiliando a los pobres solamente a través de la distribución de limosnas para aquellos con mayor necesidad- meramente servía para perpetuar injusticia. Él juzgó que los pobres e impotentes tenían el derecho a intentar de alterar su situación a través de organizaciones de auto-asistencia, educación, y acción comunitaria. Asimismo, también consideró que la Iglesia tenía una obligación a través de su liderazgo de asistir este proceso con soluciones concretas.

Sus esfuerzos para servir a estos parroquianos ofendieron no solamente al gobierno represivo y a las clases altas, sino que también a sus parroquianos ricos (Opus Dei) quienes pensaron que la Iglesia removería sus privilegios. Asimismo, cuando el Obispo Romero bautizó a los bebés indígenas de la misma fuente bautismal de aquella en la que también se les bautizaba a los privilegiados bebés blancos, éstos últimos se indignaron. Los grupos católicos laicos de auto-asistencia entonces fueron atacados y nombrados como un activismo socialista. Así, cuando el Obispo se encontraba en el púlpito e hizo un llamado para ponerle fin a la violencia contra grupos opositores del gobierno, le dispararon en plena luz del día.

En su funeral, el cual se llevó a cabo el 30 de marzo de 1980 en la catedral, las tropas gubernamentales abrieron fuego contra la multitud. La masacre dejó 44 muertos y cientos de heridos. Entre los testigos de ese día estaba la misionera laica Maryknoll, Jean Donovan.

Un año después, Jean Donovan junto con otras dos hermanas Maryknoll, Maura Clarke e Ita Ford, y Dorothy Kazel una hermana Ursulina, fueron raptadas, violadas y disparadas a muerte por soldados de la Guardia Nacional. Al día siguiente, campesinos descubrieron los cuerpos al costado de un camino aislado, enterrados en una tumba poco profunda. Todos los que estaban familiarizados con el caso sabían que estas mujeres fueron asesinadas por la Guardia Nacional y que al final, tuvo que haber sido autorizado por el gobierno. [1] Sin embargo, cuando el Papa visitó El Salvador en 1983, él deliberadamente rechazó cualquier comentario en referencia a su obispo, o al caso de Jean Donovan y las monjas. Enfatizó el propósito de la Iglesia como el de enseñar que Jesús es el Hijo de Dios y el de proveer consejo espiritual a su rebaño. En privado, el Papa se reunió con sus sacerdotes y monjas de El Salvador y les pidió descontinuar su implicación con los grupos comunitarios de auto-asistencia. De esta manera, el Papa reemplazó al Arzobispo asesinado Romero con un conservador, dándole las mismas instrucciones que a los demás en un esfuerzo de restaurar a la Iglesia con su primera alianza con aquellos que yacían en el poder- no importa que tan corrupto o cómplice en violencia organizada- por la cual la Iglesia era notoria hace una centuria.

NICARAGUA

El día anterior a la visita del Papa a Managua en 1983, 17 miembros de una organización juvenil que habían sido asesinados por los soldados de Samoza fueron enterrados después de un programa de conmemoración en la misma plaza donde el Papa Juan Pablo II estaba por oficiar misa. Se esperaba entre las madres y jóvenes presentes que el Papa ofreciera unos comentarios sentimentales en referencia a las muertes de estos adolescentes, pero no fue así. En cambio, el Papa ofreció un sermón que exigía al pueblo de Nicaragua el abandono a sus “compromisos ideológicos insostenibles” y urgía a los obispos a permanecer unidos. Anteriormente, había reprendido al Fr. Ernesto Cardenal en el aeropuerto por sus nexos con la asociación de trabajadores agrícolas, por lo que pocos en la congregación sabían que ninguna expresión de unidad con el pueblo se esperaba se hiciera presente. Muchos otros, sin embargo, creyendo que el Papa estaba realmente del lado del pueblo, comenzaron a salmodiar “una plegaria para nuestros muertos” y “queremos la paz.” [2]

El Papa los ignoró y concluyó su sermón. En la consagración, una de las madres de los jóvenes asesinados irrumpió con un megáfono para decir “Santo Padre, te rogamos por una plegaria para nuestros amados que han sido asesinados.” [3] El Papa no sólo rechazó esa plegaria sino que se saltó el Padrenuestro así como su tradicional “seño de paz.” Ofreció comunión a algunos dignatarios, dio su bendición y se retiró.

Después el comentarista de la BBC lo llamaría como una de las “misas más inusuales en la carrera del Papa.” Para el Presidente Daniel Ortega - quien le pidió al Papa ofrecer una propuesta de paz para Nicaragua, de mostrar “una palabra que pudiera fortalecer al pueblo” antes de partir- era más que inusual. Para este representante como Príncipe de la Paz, era el dejar una clara oportunidad de hacer un impacto. Decir que dejó atrás a muchos católicos alienados es quedarse corto.

Se ha dicho a través de fuentes privilegiadas que cuando el Papa preguntó que era lo que la gente gritaba durante la Misa (“¡queremos paz!”), uno de sus asistentes le dijo que no tenía importancia y que aquellos que habían gritado eran comunistas. Con su propia experiencia del comunismo en Europa Oriental, esta declaración era como mostrarle la carpa roja a un toro. Poco tiempo después, los obispos liberales fueron reemplazados por conservadores, mientras que al Papa, alentado por Ratzinger (quien realizó una tesis sobre el tema), se le mostraron presuntos nexos entre elementos de la teología de la liberación y Marxismo. “El Papa comenzó a escuchar a aquellos que exponían la teología de la liberación en caricaturas - sacerdotes con pistolas, Marxistas- y simplemente no eran representaciones precisas,” [4] dijo Dean Brackley, un profesor de teología en una universidad Jesuita en América Latina. Al año siguiente, el teólogo líder de la liberación en Brasil, Leonardo Boff, recibió órdenes de partir a Roma en 1984 y fue sentenciado por el comité del Cardenal Ratzinger a un año de “silencio servil,” durante el tiempo en el que se le denegó el permiso de publicar o enseñar públicamente. Desde entonces renunció a la orden Franciscana.

OPCIÓN PREFERENCIAL

Fácilmente pudo haber ocurrido la alternativa sino hubiera sido por la influencia de Ratzinger. El Papa Juan Pablo II estaba familiarizado con el Movimiento Solidario de Polonia, al cual lo pudo haber comparado con las organizaciones agrícolas y los grupos rurales de artesanos en El Salvador y Nicaragua. Pero el dado ya se había tirado y la Iglesia abandonó dos décadas de activismo social y “la opción preferencial para los pobres” para regresar a la “benévola ausencia” la cual era caracterizada de singular manera por la jerarquía en América Latina en los años dictatoriales.

La opción preferencial para los pobres y grupos vulnerables fue un concepto que había evolucionado a principios de los años sesenta y que perteneció a la filosofía de la Iglesia en las Conferencias de Obispos en América Latina en Medellín, Colombia (1968) y en Puebla, México (1979). Esencialmente se hizo notar la creciente conciencia de solidaridad de los pobres entre sí mismos, sus esfuerzos para apoyarse el uno con el otro, y sus demostraciones públicas; las cuales, sin recurrir a la violencia, presentaron sus propias necesidades y derechos ante la cara de ineficiencia o corrupción de las autoridades públicas. «En virtud de sus propias obligaciones evangélicas,» la Iglesia debe permanecer «al lado de los pobres, para discernir la justicia en sus solicitudes y ayudarles a satisfacerlas sin perder la visión... del bien común.» [5] En otras palabras, “como seguidores de Cristo tenemos el reto de hacer una opción preferencial para los pobres, especialmente para crear condiciones para escuchar las voces marginadas, para defender al oprimido y para asesorar el estilo de vida, la política e instituciones sociales en términos de su impacto hacia los pobres. La opción para los pobres no significa de poner un grupo en contra de otro, sino de fortalecer a toda la comunidad asistiendo a aquellos que se encuentran más vulnerables." [6]

EL REVÉS DEL CARDENAL RATZINGER

“Un análisis del fenómeno de la teología de la liberación,” escribió el Cardenal Ratzinger en 1984, “revela que constituye una amenaza fundamental hacia la fe de la Iglesia.” Profundizando en el tema, expone “posiciones radicalmente marxistas (sic)” en aquellos que enseñan la teología. A pesar de que concede que la teología de la liberación “contiene un grano de verdad” el Cardenal insiste en que es un error y argumenta que “un error es mucho más peligroso cuanto mayor sea ese grano de verdad.” [7] Ese grano de verdad, por supuesto, es la misión de Cristo y sus apóstoles definidos por los Evangelios, en especial por el Sermón de la Montaña donde Jesús claramente afirma la “opción para los pobres.” El Cardenal Ratzinger responde que esta es una amalgama entre una verdad básica de la Cristiandad y una opción fundamental anti-Cristiana, la cual seduce y contiene la semblanza a una verdad. “El Sermón de la Montaña es definitivamente Dios tomando posturas con los pobres,” escribe el Cardenal. “Pero interpretar a ‘los pobres’ en el sentido de la dialéctica histórica marxista (sic) y ‘tomando posturas con ellos’ en el sentido de un conflicto de clase, es un intento de exponer idénticas entidades que son opuestas.” Mientras reconoce la “irresistible lógica” de los teólogos de la liberación, el Cardenal Ratzinger sugiere que esta nueva interpretación de la Cristiandad está corrupta, que deberíamos de regresar a la “lógica de fe, y presentarla como la lógica de la realidad” [8] y que teólogos, sacerdotes, laicos y monjas no pueden interpretar la palabra de Dios, sólo la Iglesia dentro de su autoridad.

La orden para silenciar a los teólogos de la liberación, la cual vino poco después, no sólo despojó a los profesores de sus trabajos, a los sacerdotes de su mensaje más saliente hacia los pobres, a los obispos de sus diócesis que serían reemplazados por hombres que estaban de acuerdo con el Cardenal Ratzinger; sino que también tenía un efecto más mortífero. Mandaba un mensaje a los regímenes represivos en América Latina de que el pueblo no contaba con la protección ni apoyo de la Iglesia. Misioneros laicos, monjas, sacerdotes, maestros y hasta asistentes fueron inmediatamente percibidos como blancos seguros para los regímenes represivos. Una de las masacres más brutales fue el asalto de la Universidad de América Central (UCA por sus siglas en inglés) en San Salvador. Ahí, en las prematuras horas del 16 de noviembre de 1989, los soldados entraron a la residencia Jesuita y asesinaron al presidente de la universidad, Fr. Ignacio Ellacuría y a otros cinco sacerdotes. Su cocinera Elba Ramos y su hija Celina, quien había pedido quedarse la noche por su propia seguridad ya que los soldados habían rodeado el campus, también fueron asesinadas. [9]

Los asesinatos de los padres Jesuitas en la universidad mandaron un mensaje a todos aquellos asociados con la teología de la liberación. Con el retiro del apoyo de Roma por su trabajo y con la clara “instrucción” del Cardenal Ratzinger de que esto era un movimiento Marxista, todos los que trabajaban en América Latina fuera de los canales oficiales gubernamentales era vulnerable. Los sacerdotes en la universidad eran maestros e intelectuales. Fr. Ellacuría, un nativo de Madrid, era reconocido internacionalmente como un educador y era incluso amigo del ex embajador ante las Naciones Unidas, Jean Kirkpatrick. En palabras de Fr. Charles Beirne, S.J., “Ellos eran sacerdotes, no políticos partidarios. Ellos se encargaron de tratar a las polis, a los indigentes y exploraron las dimensiones éticas de la realidad nacional. Por esto fueron silenciados.” [10]

EL ARENQUE ROJO DEL MARXISMO

Jean Donovan, la misionera laica quien fue asesinada junto con las monjas en El Salvador, fue la hija de un ingeniero de una aeronave Sikorsky de Westport, Connecticut. Criada en relativa afluencia económica, ella, una católica dedicada, tenía una maestría en la administración de negocios de Case Western Reserve y fue una Republicana de por vida.

En su camino a una carrera de administración exitosa en Cleveland, en 1979 se ofreció como voluntaria a través de una iglesia local para trabajar en una misión en El Salvador junto con la organización Caritas después de escuchar el trabajo del Obispo Romero y el llamado desesperado de los niños en ese país. Poco después de su llegada a América Central, sus cartas a casa empezaron a montar evidencia sobre la conexión entre las políticas estadounidenses y la violencia en El Salvador. [11] Con la elección de Ronald Reagan en 1980 y su promesa de su fuerte postura contra el “comunismo” en América Central, ella vio que los Estados Unidos habían efectivamente dado a los regimenes represivos en dicha región exactamente lo que ellos necesitaban: una mano libre para eliminar la oposición, sofocar la organización laborera, e intimidar (incluso hasta eliminar) trabajadores cuyo apoyo del “pueblo” en vez del “gobierno” podría ser interpretado como Marxista. “Las cosas empeoran progresivamente en El Salvador después de la elección en Estados Unidos...La milicia creyó que se le había otorgado un cheque en blanco, sin restricciones.” [12]

La combinación del trabajo católico y social con el Marxismo por ambos gobiernos ha tenido su efecto. Oficiales de la administración de Reagan repitieron la excusa del gobierno de El Salvador para los asesinatos y violaciones, argumentando que las mujeres habían “construido una barrera de camino” y que “no eran solamente monjas sino activistas políticos.” Cuando la familia Donovan se acercó al Departamento de Estado de Estados Unidos para recibir información acerca de la aprehensión de los responsables por el asesinato de su hija, fueron tratados fríamente y después con hostilidad. El gobierno americano, el cual lo habían creído como un fuerte bastión de justicia, ahora aparecía aliado con las fuerzas de represión. Eventualmente se les pidió dejar de molestar a los oficiales del Departamento de Estado. El insulto final ocurrió cuando recibieron un recibo del Departamento de Estado por más de 3,500 dólares para pagar los gastos por el regreso del cuerpo de Jean. [13] Mientras tanto, el encargado de la Guardia Nacional, quien era responsable de los asesinatos, el Gen. Eugenio Vides Casanova, se convirtió en Ministro de Defensa con el apoyo estadounidense del régimen “democrático” de José Napoleón Duarte. De esta manera, la era revolucionaria de los años ochenta se consumó en América Central.

Lo que siguió en los años noventa, fue una retirada del activismo de parte de la jerarquía católica, el reemplazo de cientos de obispos por prelados más conservadores, una prohibición sobre la enseñanza de la teología de la liberación en las universidades, el silenciamiento de teólogos líderes en América Latina y una lenta retirada de la Iglesia del activismo social. En América Central, organizaciones locales han desde entonces perdido mucha de su iniciativa y apoyo y la verdadera democracia ha desaparecido para ser reemplazada con un espectáculo neoliberal democrático en el cual uno de los dos más ricos candidatos tiene la oportunidad de tomar el control del gobierno con las bendiciones de los Estados Unidos. Hoy, en estragos, El Salvador y Nicaragua, también como Guatemala, se sitúan en una condición peor de la que estaban hace cincuenta años, con más de la mitad de la población recibiendo menos de la porción diaria alimenticia para sostenerse, con un alto desempleo, infraestructura dañada a causa de los huracanes y guerras, tasas de aliteración ascendientes, ondas de criminales juveniles y la falta de esperanza. Las cocinas de caridad y las canastas de comida del 2005 son un llanto lejano de los grupos de auto-asistencia, las organizaciones de campesinos, las uniones comerciales, y las clínicas médicas que la Iglesia ayudaba a sostener y apoyar en la década de los ochenta.

En América del Sur (con Venezuela, Brasil y Uruguay como las excepciones) muchos países han sucumbido su autonomía política al FMI, el Banco Mundial y a los inversionistas corporativos. En algunos de estos países, con notoriedad en Brasil, la teología de la liberación se ha profundizado y ampliado, especialmente donde es aparente que sólo el trabajo pastoral puede servir a los pobres, los cuales el Estado y las políticas neoliberales los han dejado atrás. En Venezuela, el vacío dejado por la pérdida de una Iglesia activista ha sido llenado por el populismo del Presidente Chávez quien, alimentado por el reconocimiento prematuro estadounidense de su reemplazo durante un infructuoso golpe de Estado, [14] Ha creado una guerra económica (“evite la invasión estadounidense, pague impuestos”) [15] mientras cuidadosamente distribuye algunas de las reservas petroleras a los sectores visiblemente más necesitados.

Intentando competir con los grandes números de pobres que ahora van a las iglesias cristianas evangélicas donde pueden cantar sus sufrimientos, alabar al Señor, y esperar por un mejor mundo después de la muerte, el nuevo Papa (con la asistencia del Opus Dei en el reclutamiento) ha empezado la búsqueda de jóvenes apuestos y carismáticos sacerdotes que puedan realizar la misma operación con el imprimátur Católico. Han tenido un éxito limitado, especialmente con clubes y reuniones juveniles en donde la juventud se concentra en campos abiertos para atender lo que parece las versiones cristianas de los conciertos de rock en la década de los sesenta. El llamado del Papa Benedicto para una nueva “misión evangélica” en comunicaciones recientes en América Latina parece ser básicamente esto: la remoción de la Iglesia en cualquier esfuerzo real para trabajar por la justicia social en América Latina y una decisión de competir, no por almas sino por audiencias en un nuevo movimiento evangélico, donde los himnos y las invocaciones al Espíritu Santo y los gritos de “aleluya” y “amen” proveen una escapada a otro mundo fuera de la realidad y donde la religión finalmente se convierte, como Marx tan proféticamente ha notado, meramente un opio del pueblo. La genuina ironía, por supuesto, radica en que la teología de la liberación y la opción para los pobres, la que el Cardenal Ratzinger denigró como Marxista, era una clara y potente alternativa para el Marxismo; y distinto al populismo y militarismo que se asienta así mismo cuando los movimientos populistas fallan, continua a ser la última y mejor esperanza de conferirle poder al pueblo en América Latina para cambiar sus vidas, de establecer raíces para los movimientos democráticos y de formar comunidades seguras, auto-suficientes y prósperas.


Articulo del Dr. Michael Hogan, traducido por Jorge A. Agraz.

Michael Hogan es el autor de The Irish Soldiers of Mexico, Los Soldados Irlandeses de Mexico, Molly Malone and the San Patricios, Making Our Own Rules, Mexican Mornings: Essays South of the Border, y Imperfect Geographies.

Jorge A. Agraz es Licenciado en Ciencias Políticas y Política Internacional de la Universidad de Pennsylvania, con especialidades en Estudios Latinoamericanos y Latinos.

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[1Existen numerosas fuentes que recapitulan en detalle lo sucedido a Jean Donovan y a las tres monjas. Entre los mejores está el libro reciente: Salvador Witness: The Life and Calling of Jean Donovan (Testigo Salvadoreño: La Vida y Llamado de Jean Donovan) por Ann Carrigan (Maryknoll, NY: Obis Books, 2005) del cual algunas partes del contenido histórico se hace referencia.

[2De «The 1983 Visit of Pope John Paul II to Nicaragua» (La Visita de 1983 de Juan Pablo II a Nicaragua) por Catherine Hoyt (Marzo 1983). Este es un texto de una carta escrita por Hoyt a sus padres unos días después de la visita Papal a Managua. Después se publicaría en la Web debido a la naturaleza autoritativa de su recuento. Hoyt es la coordinadora nacional del Nicaragua Network Education Fund (La Red Nicaragüense para el Fondo Educacional)

[3Ibid. Las citas textuales que siguen son del recuento de Hoyt.

[4La Cita textual de Dean Brackley es de «Part of the Flock Felt Abandoned by the Pope» (“Parte del Rebaño se Sintió Abandonado por el Papa”) por Cris Kraul y Henry Chu. L.A. Times, 10 de abril de 2005.

[5De «An Introduction to the Principles of Catholic Social Thought.» (“Una Introducción a los Principios del Pensamiento Católico Social”) Universidad de Notre Dame.

[6De «Preliminary Notes to Liberation Theology» (“Notas Preeliminares de la Teología de la Liberación”) por el Cardenal José Ratzinger, anterior a la “Instrucción” del otoño, 1984.

[7Ratzinger, op. cit., Sec. III, «Central Concepts of Liberation Theology.»

[8Ibid. pp.7-8.

[9Esta información proviene de Religious Task Force on Central America and Mexico (Destacamento de Fuerzas Religiosas en América Central y México) localizada en UCA, donde los Jesuitas fueron asesinados. Véase «Martyrs of the University of Central America.» (“Mártires de la Universidad de América Central”)

[10«Ordinary People Made Extraordinary» (“Gente Ordinaria puede ser Extraordinaria”) por Fr. Charles Beirne, S.J.

[11De «Jean Donovan: Except for the Children.» (“Jean Donovan: Excepto por los Niños”)

[12Ibid. La cita es atribuida a su madre, Patricia.

[13Ibid., p. 4.

[14En un editorial del 13 de abril de 2002, en seguimiento al golpe de estado, el New York Times declaró «La democracia Venezolana ya no está amenazada por un “quizás fuera” dictador». El New York Times explicó que Chávez fue “forzado por el ejército y reemplazado por un líder en negocios.” Tres días más tarde, el New York Times ofreció una pequeña retracción y disculpa: "El Sr. Chávez ha sido un líder demagógico y divisivo en el que su retiro la semana pasada provocó aplauso en casa y en Washington. Esa reacción, la cual compartíamos, negaba la manera anti-democrática en la que fue removido. Forzar a un líder democrático, no importa que tan mal trabaje, nunca será motivo para celebrar.”

[15Este fue un anuncio visto por el autor cerca del aeropuerto de Caracas el 20 de octubre de 2005.

Mensajes

  • Nada mas gratificante que leer día a día como la iglesia católica pierde sus feligreses.
    No hablarìa solamente del silenciado movimiento teológico de la liberación, sino la creciente denuncia de los pederastas que enquistados en ella hacen mas daño que la misma liberación que Nazinger (pero Ratzinger) ha tratado por todos los modos de silenciar.
    Silencio a los que por todo medio denunciaban a su ídolo y compañero (sera o me imagino) Marcial Maciel fundador de los niños violados, perdon de los legionarios de Cristo, con comentarios tan tristemente celebres como «HA SIDO MAS EL BIEN QUE SE HA HECHO A LA IOGLESIA QUE LA DENUNCIA DE UNOS CUANTOS QUE DICEN HAVER SIDO VIOLADOS», IMAGINE SIN DUDA QUE ESTA DECLARACION LE PONDRIA LEJOS DE SER OBISPO DE ROMA PERO NO FUE ASI.
    Negocio como buen politico, que canongias daría, que cardenalatos ofrecería, cuantos guardias Suizos daría para «custodia» de sus votantes en fin.
    Cada paso que dan es un paso mas en el fin de esta escalda iglesia maltrecha que inicio con el Narcisista Pió XII y del que solo quedan buenos y gratos recuerdos de Juan XXIII; el ultimo verdadero varón y SANTO que dirigió los pasos.
    Pero el Kardenal Nazintger sera el causante del final de los tiepos y del caos.

  • el articulo es interesante y deja ver la historia que ha transcurrido en parte de America Latina en lo que se refiere al poder que tiene la iglesia junto con los gobiernos represivos, es lamentable que esto haya sucedido yque en la actualidad siga sucediendo en otra escala y de otra forma, pero el objetivo es el mismo, privilegiar a las cupulas del poder, no se cuando el pueblo se dara cuenta de la gran mentira que representa el vaticano como institución, no como guia espiritual. en fin la historia los condenara y que?.

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