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Religión y teoría política

Teoría política, ciencia y pervivencia de los mitos II

Ariel Zúñiga

Miércoles 15 de julio de 2009, puesto en línea por Ariel Zúñiga

Leer la primera parte.

Indispensable es para todos los pensadores políticos modernos, y sus precursores, el que una comunidad política no posea ningún poder sobre ella misma. La autonomía es condición esencial, dicen, de la soberanía. Los estados nacionales se construyeron en oposición a poderes externos, en específico la iglesia católica que oficiaba de supra estado o estado federal desde los tiempos de Roma, dando así continuidad al imperio.

A Maquiavello se le adjudica la paternidad de la teoría de la «cuestión vaticana», la razón que impedía, o según otros que impide, que Italia se consolidara como una nación. Esta teoría tuvo sus versiones análogas en Inglaterra y Francia, así como su versión contemporánea en Antonio Gramsci. De Ockham y Rogerio Bacon fueron expulsados de Inglaterra por opiniones similares que sembradas en el continente luego fueron cosechadas por Hobbes y re internadas. Muchas de ellas fueron recogidas por Locke, quien militaba en el bando contrario del autor del Leviatán, pero en cuestiones religiosas coincidían.

La teoría de la propiedad de John Locke es la piedra fundacional del sistema liberal capitalista y fue construida nada más que para oponerse al catolicismo pues se pensaba, fundadamente, que el diezmo católico constituía un tributo solicitado por un poder extranjero. Locke explicó que así era y para ello construyó la teoría que refutaba la legitimación de los despotismos ilustrados, la teoría del Patriarca de Robert Filmer. Dicha teoría había sido atacada desde el frente conservador por Hobbes, sin éxito político, por lo que éste a penas consiguió evitar la horca. El sistema argumental de Hobbes pervivió en Locke y fue adaptado por el francés Montesquieu quien lo internó en las colonias americanas del norte, pues en Francia no consiguió ser profeta. Una situación similar ocurrió con Bentham ya que sus ideas no corrieron con suerte en Inglaterra, salvo que se diga que prosperaron mediante J.Mill y J.S.Mill, sino que en Francia pero principalmente en las colonias americanas debido a su amistad con Francisco de Miranda.

Conservadores como Hobbes y David Hume son padres de los fundamentos doctrinarios del nacionalismo laico. Hobbes por su construcción de la teoría laica de la soberanía y Hume por disipar cualquier duda respecto a la moralidad de los actos gubernamentales. En suma, es el poder lo relevante y eso es una cuestión de hecho; el poder del Estado se legitima tautológicamente en él mismo. Hume criticó así la versión liberal del nacionalismo laico, en específico la de Locke, para quien existirían derechos por encima del poder del Estado pero no situados en alguno extranjero, cuestión que conocemos muy bien en la retórica de la independencia de los EEUU, la revolución francesa, la independencia americana en general, la descolonización y la carta universal de los DDHH.

Pese a prosperar en la práctica las ideas de Locke, mediante él mismo pero principalmente Montesquieu, las objeciones de Hume eran letales para dicha teoría. El repudio ante esta constatación llevó a que un liberal alemán, Immanuel Kant, buscara una nueva reconciliación, según él laica y nacionalista, del liberalismo en ciernes. Su argumentación, por más que no resistiera un serio análisis a lo David Hume, prosperó en la intelectualidad germana y luego mundial, en suma, se hizo hegemónica, al punto que fuera reivindicada por derecha e izquierda debido a la teoría conservadora de Hegel que logró permearse tanto en el nacionalsocialismo como en el bolchevismo.

Al imponerse el estado laico como una realidad, la doctrina de Locke, Montesquieu, Kant y Hegel se trasformaron en doctrinas e ideologías de los nacientes estados, los cuales no podían ser controvertidos tal cual una vez sucedió con la teoría de la soberanía de Hugo Grocio o la del Patriarca de Filmer. Y la convergencia fue aún mayor que con la doctrina del despotismo ilustrado pues se preserva casi intacta hasta hoy y en sus bases esenciales están contestes desde anarquistas a nacionalsocialistas, pasando por comunistas, liberales y reformistas católicos.

¿Qué es lo que identifica a todas estas teorías políticas aparentemente diversas?

Lo que las hace similares es la pervivencia de los mitos cristianos, que desde una generalización mayor podríamos denominar estoicos: Los hombres nacen iguales, son iguales en dignidad y derechos, por lo tanto la explotación económica que hacen algunos de ellos es un crimen (plusvalía), al punto de considerar enemigos de la humanidad a quienes se dedican en exclusivo a ella (judíos).

Esto último es un ejemplo extremo aunque no forzado, la teoría de la plusvalía pertenece a Tomás de Aquino y su función era oponerse a la burguesía financiera que prosperaba en la alta edad media la cual era principalmente judía, sus axiomas son los estoicos, los cuales refuerza doctrinariamente con Aristóteles e ideológicamente con la el antiguo y nuevo testamento. Las construcciones teorías modernas siguiendo un camino análogo pero sus axiomas nunca han dejado de ser los mismos, los estoicos. De este modo pese a la recurrente anatemización de los creyentes en los diversos “opios para el pueblo”, el sustrato último del marxismo y el anarquismo es el estoicismo. Con la contada excepción del joven Bertrand Russell y en la actualidad Alan Bricmont, y otros aún menos conocidos, la izquierda no ha conseguido emanciparse del cristianismo ni menos del liberalismo.

Con pequeños matices el cristianismo, y en general el estoicismo, se ha trasvasijado en el liberalismo siendo hoy ambos una sola cosa. Versiones antiliberales de derecha existen por ejemplo Carl Schmitt, otras difíciles de calificar como la de Nietzsche, y en los distintos fundamentalismos sean musulmanes, católicos, protestantes o nacionalsocialistas. En la práctica existen regímenes antiliberales que se dicen de derecha e izquierda como Afganistán, Irán y Corea del Norte, a lo que habría que añadir Chile si se continúa la cruzada bacheletista aliancista. Pero el mundo se conserva doctrinaria e ideológicamente liberal; tanto en China como en India, países que por sí mismos poseen un tercio de la población mundial y que no son cristianos, internacionalmente se conducen de modo tan liberal como el resto reivindicando la soberanía laica en su versión liberal y promoviendo el capitalismo tanto dentro como fuera de sus naciones.

Los esfuerzos de Maquiavello, Hobbes y Hume, entre otros, de dotar a la política de la pureza lógica de la ciencia se vio frustrada debido a que poco importa saber de la misma, o más bien saber con tanta pureza de la misma, debido a que el poder lo reconfigura todo a su medida. Debido a la relación de dependencia entre teoría política y ciencia social el fracaso por construir seriamente la primera ha sido la principal causa de la imposibilidad de construir la otra. Los esfuerzos de Marx y Bakunin, sólo para nombrar a algunos, en orden a exigir el respeto a los principios liberales sobre los que todo el mundo discursaba, eran vanos desde el momento que aceptaban dichos principios como si estuviesen escritos en el cielo. El comunismo y o anarquismo es el único modo de realizar la libertad e igualdad liberal, cristiana y estoica. La propiedad privada, o más bien la disparidad de poder que produce la acumulación de capital, impide la realización divina en la tierra, es decir la redención universal. Comunismo, anarquismo y democracia son tres términos para lo mismo: Igualdad de poder de todos los hombres que tiene su fuente en la igualdad esencial de los hombres.

Para superar al liberalismo estoicismo desde la izquierda debemos formularnos algunas preguntas y responderlas adecuadamente. Propongo al menos las siguientes:

¿Somos todos los hombres iguales? Me parece que aquella respuesta está respondida en negativo ya hace bastante por el acervo científico acumulado. Por lo tanto deberíamos avocarnos a otras:

¿Debemos ser iguales? ¿Porqué?

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