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Resultados de una cumbre

AFGANISTÁN - La OTAN no puede con los Talibanes

Ernesto Tamara

Martes 22 de abril de 2008, puesto en línea por Ernesto Tamara

Con la promesa de Francia de enviar un batallón de 800 soldados a reforzar las tropas de la OTAN a Afganistán, concluyó la cumbre de la organización celebrada en Rumania. Los llamados del presidente norteamericano George Bush para que sus aliados europeos se comprometan más en esa guerra, tuvieron escaso eco. Los jefes militares de las tropas aliadas en Afganistán reclaman el envio de por lo menos otros 12.000 soldados.

Al inicio de la cumbre el presidente estadounidense pidió a sus aliados de la OTAN enviar más soldados a ese país para hacerle frente a los insurgentes talibanes y a Al Qaeda. ”No nos podemos permitir perder”, aseguró.

Bush buscó apoyo y recordó “Como lo señaló la semana pasada en Londres el presidente (francés, Nicolás) Sarkozy, no nos podemos permitir perder en Afganistán. Cualquiera sea el costo, sin importar las dificultades, no lo podemos permitir, debemos ganar. Concuerdo totalmente.”

Antes de partir de Washington a Rumania para participar en el evento, la Casa Blanca difundió un resumen del discurso del mandatario donde anticipaba la importancia que le otorgaba al conseguir más respaldo para la guerra en Afganistán. Es que el conflicto allí dura más de seis años (más que la Segunda Guerra Mundial) y la situación, lejos de comenzar a controlarse, parece ir de mal en peor. Bush sostuvo que la “principal prioridad” de la OTAN debe ser la derrota del terrorismo, advirtiendo sobre el riesgo de dar marcha atrás con los compromisos en Afganistán. “Si reducimos la presión, los extremistas van a restablecer zonas donde estarán en seguridad en el país (Afganistán) y los utilizarán para aterrar al pueblo afgano y amenazarnos”, indicará Bush.

El llamado de Bush sólo tuvo la respuesta de Sarkozy que anunció el envío de 800 soldados para reforzar los 1.500 que ya tiene en el país, aunque algunos gobiernos europeos suponen que no son más que declaraciones políticas cuyo cumplimiento siempre podrá postergar.

Un intento de Bush de convencer a Alemania para que traslade sus tropas dentro de Afganistán a las zonas de mayor conflicto fracaso también. En una entrevista que concedió al diario alemán Die Welt, Bush dijo previo a la cumbre que había renunciado a insistir en que el contingente militar de Alemania emplazado Afganistán se traslade al sur de ese país donde combaten los estadounidenses, británicos y canadienses.

Estados Unidos inició su ataque a Afganistán el 7 de octubre de 2001 tras acusar al gobierno talibán de no entregar a Osama Bin Laden, al que responsabilizaba por los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York. Curiosamente, el FIB en su lista de más buscados, Osama Bin Laden no aparece acusado por esos atentados, y según voceros de esa Oficina, es debido a que no tienen evidencias suficientes sobre su responsabilidad en los mismos. Poco después de la invasión o ocupación del país, Estados Unidos logró un mandato de la ONU para establecer una fuerza internacional. La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), liderada por la OTAN desde 2003, cuenta actualmente con 43.000 efectivos y Estados Unidos es por lejos el mayor contribuyente con unos 15.000 soldados.

Muchos países que contribuyen con efectivos se niegan a participar en combates de persecución y quieren que sus soldados realicen tareas de vigilancia y defensa. Países como Alemania, Italia, España y Francia exigen que sus soldados sean enviados sólo a determinadas zonas del país.

Sin ayuda económica suficiente

El presidente Bush admitió que la paz en Afganistán no se puede conquistar con medios exclusivamente militares, sino que también es importante que la comunidad internacional ayude en la reconstrucción civil del país asiático. Una conclusión que ya había sido acordada en la ONU en un encuentro encabezado por su secretario general Ban Ki-moon.

También el secretario general de la OTAN Jaap de Hoop Scheffer enfatizó que “la respuesta final para Afganistán no es militar, sino civil: reconstrucción y desarrollo”. Claro que enseguida volvió a lo militar al reclamar mayor generosidad en el envío de soldados y equipamiento castrense.

La cumbre de Bucarest tampoco dio respuesta a este pedido. De todas maneras, las ayudas aprobadas y prometidas anteriormente nunca llegaron o fueron mal distribuidas.

Un informe divulgado hace unos meses por varias organizaciones no gubernamentales, entre ellas Oxfam, Christian Aid, CARE, Islamic Relief y Save the Children, concluyó que la comunidad internacional prometió 25.000 millones de dólares para Afganistán desde 2001, pero sólo ha entregado 15.000 millones.

El informe señala que aunque Estados Unidos es el mayor donante, también tiene el mayor déficit de ayuda, puesto que -según el gobierno afgano- sólo ha entregado la mitad de los 10.400 millones de dólares prometidos para 2002-2008.

Afganistán depende de la ayuda internacional. Cerca del 90% de todo el gasto procede de esa ayuda, por lo que la falta de fondos dificulta los esfuerzos de reconstrucción de las infraestructuras, destruidas tras dos décadas de guerra.

La Comisión Europea prometió 1.721 millones de dólares entre 2002 y 2008, pero la distribuida en ese periodo alcanzó los 1.074 millones de dólares.

El autor del informe y asesor sobre Afganistán de Oxfam, Matt Waldam, resalta que la reconstrucción ”requiere un compromiso de ayuda sostenido e importante, pero los donantes no han cumplido con sus promesas de ayuda”.

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